Café con leche, desayuno preferido de los argentinos

El café ha calado hondo en los hábitos y costumbres de los latinos, y si bien Argentina no es país productos, el café se consume masivamente, casi tanto como el mate, que es la infusión nacional. Más precisamente, es el café con leche la opción más difundida entre argentinos a la hora de desayunar y comenzar el día.

 

Café con leche, desayuno preferido de los argentinos

No estamos hablando aquí del latte, que es el café espresso con leche espumosa adicionada. O quizá sí, para quienes desayunan en un bar o tienen en su casa una máquina espresso, aunque la versión desayuno se hace con partes iguales de leche y café. Lo popular y extendido es un café filtrado, común y corriente, al que se le adiciona leche, y en algunos casos – en especial dentro del hogar –, es leche con café instantáneo granulado. Junto con las medialunas, son la opción de desayuno ideal de los argentinos.

Una taza de café con leche, dos medialunas y un vaso de zumo de naranja son el clásico desayuno, que tiene un costo que oscila entre los 50 y 65 pesos, dependiendo del local.

En cuanto al café, se calcula que el consumo per cápita de Argentina es cerca de un kilo al año por persona. Se divide en dos grandes variedades: torrado ($ 49 el kilo) y tostado ($ 110). Hay varios países productores, pero aquí llega más el de Brasil y Colombia.

Las medialunas son una versión local de las croissant francesas, una confitura que tiene su origen en Austria. Se realiza con masa de hojaldre, levadura y manteca, y su nombre responde a su forma. Existen diferentes versiones: las de grasa, más rústicas y de sabor más intenso, y las de manteca, de masa más liviana. También existen en versión salada, y otras en cambio son dulces, pues están bañadas con almíbar. En muchos bares se las ofrece partidas al medio, con jamón y queso, calientes. Son irresistibles, y tranquilamente pueden constituir un almuerzo ligero.

Es así que mientras en muchas latitudes el desayuno constituye la comida más importante del día, que incluye huevos revueltos, embutidos y toda clase de cosas, en Argentina todo se reduce a una buena taza de café con leche caliente, unas crujientes aunque esponjosas medialunas, y un vaso de fresco zumo de naranjas.

Lo cierto es que en este país suele tomarse más café con leche que en otros países, donde lo habitual es tomarlo solo. Otro invento argentino relacionado al café, lo constituye el café batido, una tradición hogareña que se logra con el café instantáneo, al que se dosifica en un par de cucharadas por taza, se le agrega unas gotas de agua y azúcar a gusto.

El azúcar agregado además del que suele traer este producto en Argentina, logra una pasta espumosa, si se lo bate enérgicamente con la cuchara por un par de minutos. Al agregar el agua y la leche caliente, el resultado es una tentadora y aireada espuma, que le aporta un toque adicional. Esta receta es popular en muchos hogares argentinos.


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