El café matinal podría ser una mala idea

La mayoría de los bebedores de café, recibe su primera dosis a la mañana. Ni bien se despiertan y se asean, ya están dando un sorbo a su taza. Pues la ciencia nos dice que esta arraigada y extendida costumbre, no nos hace bien. Veamos por qué.

Al momento de despertarnos, el cuerpo tiene niveles elevados de cortisol, una hormona que se libera en respuesta al estrés y baja glucosa, es un mecanismo natural para activarnos. Se cree que se eleva al despertar para prepararnos para el estrés del día, al tiempo que se advierte al cuerpo la falta de glucosa, y así sintamos hambre que nos empuje a desayunar tras tantas horas de ayuno durante la noche – de allí, claro, el nombre de desayuno.

 

El café matinal podría ser una mala idea

Pero tomar café en este momento, puede traer efectos negativos. La cafeína interfiere con la producción de cortisol, por lo que con el tiempo se produce menos, y así el cuerpo genera menos de esta hormona al despertar, así que con el tiempo terminamos necesitando el café para no sentir una gran somnolencia a la mañana.

Pero además, si consumir cafeína a la mañana es hábito, nos volvemos más tolerante a ella, ya que nuestro cuerpo intenta que no afecte el trabajo del cortisol. En consecuencia, el café nos despierta cada vez menos, necesitamos una dosis más concentrada de cafeína, y al final, no sentimos la energía necesaria para comenzar el día.

Se sabe que la hormona cortisol tiene tres picos a lo largo del día. El primero es por la mañana al levantarnos, luego al mediodía y por la tarde-noche. En base a este parámetro, las mejores horas para tomar café son entre 10 y 12 de la mañana, y 2 y 5 de la tarde, es decir luego de los picos de cortisol –. No recomendamos, entonces, beber café luego del tercer pico de cortisol, el de la tarde-noche, para no interferir con un buen descanso nocturno.

Los expertos recomiendan que el desayuno sea completo e incluya diferentes tipos de alimentos como proteínas magras (lácteos descremados, un huevo), cereales integrales, frutas frescas y secas (nueces, almendras).


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